La lista de invitados es una de las primeras cosas que hacemos después de dar el «Sí, quiero». No es nada fácil porque te van a surgir muchas preguntas. ¿A quién dejamos fuera? ¿quién se va a enfadar si no lo invito? ¿si no tengo relación con alguien, debo invitarlo? ¿y qué pasa con los compromisos? ¿y los amigos de mis padres?

Hay muchas preguntas que nadie va a poder resolveros. Pero hay otras que si que vamos a poder ayudaros. La clave es centrarnos primero en las cosas que podemos decidir rápidamente. Y después ya pensaremos en «los casos complicados». Así es que comencemos a responder preguntas.

Empezamos por los que invitas sí, o sí

La parte de la familia directa, con la que se tiene relación y la que ocupa un lugar especial en tu gran día es la parte más fácil para poder empezar con tu lista de invitados.

Después pensamos en los amigos, los amigos cercanos e indispensables. Y ¿qué me dices de tus compañeros de trabajo? Quizás no tengas mucha relación con ellos, pero quizás si. Son las personas que componen tu día a día y puede que quieras tenerlos allí en tu gran día.

Pasamos al siguiente círculo

Ahora viene lo complicado porque hay varias preguntas que es importante hacerse.

Si no es miembro de la familia, ni amigo, ni compañero de trabajo, ¿pasáis tiempo juntos? Si la respuesta es no pregúntate, ¿habéis hablado algo sobre tu boda? ¿habéis estado en contacto en el último año? Si la respuesta a todas esas preguntas es No, lo siento mucho pero esa persona es la apropiada para quedar eliminada de tu lista de invitados.

Si por el contrario es alguien con quien has estado en contacto y te hace ilusión que asista a tu boda, adelante, siempre que sea alguien que contribuya a tu felicidad en ese día nunca va a sobrar en tu lista.

Y qué pasa con los compromisos

Lo malo de las listas de invitados es que muchas personas tienen compromisos. Muchas veces no solo depende de los novios, sino de los padres, abuelos, tíos y a veces incluso primos y amigos. Todo acaba convirtiéndose en un caos en el que todo el mundo opina y todo el mundo tiene a alguien a quien invitar.

Esto es un error. No solamente os añade tensión a vosotros, los novios. Si no que acabas invitando a gente que no te aporta nada ese día y que a veces incluso casi ni conoces.

Para poder solucionar este problema es importante que tengáis claros cuáles van a ser los límites para los compromisos de todo el mundo. Si no se va a crear un cisma familiar y a vosotros no os hace más felices que esa persona asista a vuestra boda, quizás no debería estar invitada.

Todo esto obviamente depende mucho de las circunstancias, de los novios y de las familias. Pero es importante siempre recordar que la boda es vuestra y que los invitados deben ser aquellas personas que os definen a vosotros y a vuestra relación.

Un besazo!

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